jueves, 15 de abril de 2010

Un ratón en el pie El Flip Flop Mouse se inspira en una sandalia muy popular

El diseñador Liu Yi muestra un prototipo de ratón inalámbrico accionado por un pie y pensado para personas con graves discapacidades en sus extremidades superiores. El Flip Flop Mouse se llama así porque está inspirado en un tipo de sandalia muy sencilla y popular de donde extrae sus principios de ergonomía. Una vez colocado el pie sobre el ratón, el dedo gordo controla el sensor izquierdo y el siguiente dedo, el derecho, ambos botones con las funciones clásicas de los ratones informáticos. Dado que existen otras soluciones tecnológicas para el manejo del cursor de un ordenador sin el empleo de las manos, no es descartable que este ratón también atraiga a quien busque otro tipo de sensaciones al navegar .

Un ratón en el pie El Flip Flop Mouse se inspira en una sandalia muy popular

El diseñador Liu Yi muestra un prototipo de ratón inalámbrico accionado por un pie y pensado para personas con graves discapacidades en sus extremidades superiores. El Flip Flop Mouse se llama así porque está inspirado en un tipo de sandalia muy sencilla y popular de donde extrae sus principios de ergonomía. Una vez colocado el pie sobre el ratón, el dedo gordo controla el sensor izquierdo y el siguiente dedo, el derecho, ambos botones con las funciones clásicas de los ratones informáticos. Dado que existen otras soluciones tecnológicas para el manejo del cursor de un ordenador sin el empleo de las manos, no es descartable que este ratón también atraiga a quien busque otro tipo de sensaciones al navegar .

viernes, 9 de abril de 2010

Y el año próximo...el iPad nano

Y después del iPad, una versión nano para el primer trimestre del año próximo. Esto es lo que afirma Digitimes. La versión nano tendría una pantalla de entre cinco y siete pulgadas frente a la de 9,7 del iPad. Y el precio rondaría los 400 euros. De confirmarse esta información, el iPad nano se acercaría al tamaño del iPod Touch (3,5 pulgadas). Según Digitimes, la operación tendría su lógica no sólo porque Apple se haría su propia competencia dificultando la de terceros sino porque atendería a dos mercados distintos. El iPad nano se dirigiría a aquellos consumidores que no tendrían necesidad de un uso activo de creación de textos y disfrutarían de una forma más pasiva del aparato.

Por otra parte, el iPad debe llegar a distintos países europeos, entre ellos España, a finales de este mes, pero la incógnita es su precio final. En el supuesto de que costara 499 euros existe la duda sobre si se aplicará sobre esta tableta el canon digital. En Francia, la comisión que regula la remuneración por copia privada tiene previsto reunirse a mediados de este mes para fijar una nueva categoría de productos sometidos al canon, como el Kindle de Amazon, y algunas noticias aseguran que su aplicación sobre el iPad supondría un encarecimiento de 50 euros. Apple España no tiene información sobre el precio final de venta al público del iPad.

jueves, 8 de abril de 2010

Un videojuego español conquista Japón

Un videojuego en el que una exuberante Blancanieves de estética manga dispara con una ametralladora a enanitos zombis es estos días lo más vendido en Japón a través de la tienda online de la Wii de Nintendo, WiiWare. Nada muy noticioso hasta aquí. Ahora llega lo curioso: el videojuego es español. Se llama Zombie Panic in Wonderland y es obra de una jovencísima empresa valenciana, Akaoni Studio , fundada en enero de 2009.

Tras Akaoni hay un reducido equipo de desarrolladores de videojuegos liderados por José Manuel Íñiguez, un valenciano de 33 años recién cumplidos (ayer fue su cumpleaños) enamorado de los videojuegos. Tanto como para, una vez terminado el bachillerato, a los 18 años, hacer las muletas y mudarse a Japón para estudiar la carrera de desarrollador.

Como muchos niños, Íñiguez descubrió un nuevo mundo ante la máquina recreativa del bar del pueblo en el que pasaba las vacaciones con su familia, Calicanto (Valencia). "Siempre tuve clarísimo que era lo que quería hacer, pero no veía la forma de lograrlo en España", explica. "La carrera más parecida era ingeniero informático. Así que ni corto ni perezoso me fui a Japón. Entonces era muy difícil que te dieran permiso. Te pedían mil papeles y hasta aval bancario".

Una vez en Tokio, Íñiguez se apuntó a una academia y se puso a trabajar repartiendo periódicos. "Era todo muy caro y lo pasé fatal", dice. "Pero fui aprendiendo japonés. Me metía en la cama con el diccionario, en plan obsesivo compulsivo. A los tres meses me defendía en el idioma. A los dos años tenía el nivel necesario para acceder a la carrera de Diseño, programación y producción de videojuegos, en Nagoya".

Hace cuatro años, Íñiguez volvió a España. "Tenía claro que lo que quería era montar mi propia empresa, pero cuando llegué me di cuenta de que sabía hacer videojuegos, pero no empresas". Así que entró a trabajar en Planeta DeAgostini interactive como director de producción para aprender el negocio. De ahí pasó a Gammick Entertainment, en Barcelona, y allí estuvo hasta que la empresa decidió cerrar su equipo de desarrollo de videojuegos.

Iñiguez, que no fue uno de los afectados por el recorte, vio entonces la ocasión de montar su propia empresa: contrató a cuatro de los desarrolladores de Gammick y montó Akaoni, que significa Ogro rojo en japonés, lo que deja bastante claro sus intencioes.

Zombie Panic in Wonderland no es un juego enrevesado con grandes derroches tecnológicos. La idea es sencilla: personajes de cuentos tradicionales (Caperucita roja, Alicia en el país de las maravillas...) pasadas por la exuberancia propia del manga se dedican a matar zombis. Y es apropósito.

"lo decidimos así porque últimamente los videojuegos son más video y menos juego", dice Iñiguez. "Hace años no eran tan bonitos como ahora pero sí más divertidos. Y quisimos atacar ese punto. Pero en 2010 no podíamos hacer algo con la misma estética que en lo noventa, así que aprovechamos la tecnología para que fuera divertido".

"La estética manga la elegimos para que tenga proyección universal y llegue a los máximos mercados, porque el manga llega a todas partes: Estados Unidos, Europa y por supuesto Japón". "No es un quiero y no puedo", apostilla Iñiguez, "Contratamos a ilustradores japoneses profesionales. Son manga 100%. Y después añadimos los zombis y los cuentos populares".

Si se preguntan el coste del videojuego, Íñiguez prefiere dejarlo en una cifra general: "hacer algo así cuesta entre 150.000 y 300.000 euros, depende de cómo se haga", dice. Si además alguien quiere probar si es tan divertido como promete, mañana sale a al venta en España. En Japón se lanzó el 16 de marzo y superó en ventas a Pokemon y Megaman, dos clásicos. Hasta dentro de unas semanas Íñiguez no sabrá sus ventas reales en Japón, pero ya se frota las manos: "No sé cuánto supone que sea el primero en ventas en WiiWare, pero pinta bien, pinta bien...".